Nota desde la Colmena

Somos el grupo promotor de la Colmena:

Un diverso grupo de personas pertenecientes a movimientos sociales, estudiantes y vecinxs de Teatinos, que durante más de dos meses, trabajamos de forma colaborativa con la intención de crear juntas un nuevo espacio social y cultural en unas instalaciones de la Universidad de Málaga que se encontraban en desuso. Nuestra apuesta era simple: transformar un espacio en desuso en un laboratorio de democracia, gestión ciudadana, investigación, formación y cultura libre para la comunidad universitaria y para el barrio y la ciudad.

Carte-Caso-AlbertoAguiar

Queremos hacer saber que:

1. Entre las personas que participaron en dicho proceso desde su inicio se encontraba Alberto R. Aguiar, quien participó en alguna reunión y fue incluido en la lista de correos desde donde se intercambiaba información y se coordinaba el proceso.

Se presentó como periodista de La Taberna Global (ocultando su vínculo con el medio digital El Observador), poniéndose a disposición del proyecto, para facilitar la información que tenía, además de difundir “lo qué” y “cuándo” se lo planteásemos. Se le solicitó y se acordó de forma explícita tener especial cautela con el uso de la información ya que cualquier filtración a la prensa o a las autoridades podía echar por tierra el proyecto y nuestra seguridad.

2. Dos días antes de la apertura del nuevo espacio, las autoridades universitarias de forma repentina comienzan a reparar el espacio y anuncian que en él se ubicarán oficinas administrativas.

Simultáneamente asistimos a como Alberto R. Aguiar, becario en El Observador, utiliza dicho medio para difundir públicamente toda la información privada a la que tuvo acceso mediante su participación activa y a través de la lista de correos, dando incluso nombres y apellidos de compañerxs (que en algunos casos no estaban ni implicadxs), dejándolxs expuestxs ante posibles acciones policiales y judiciales, y a pesar de la falta de relevancia pública que tenían dicho datos.

3. El medio utilizado es conocido por su falta de la más básica ética periodística, su falta de rigor, su estilo amarillista. Recientemente ha sido reprobado por movimientos como la Plataforma de Afectadxs por las Hipotecas, o Democracia Real YA!! Los tonos y la información utilizada además indican que la intención por parte de la redacción era sumar un nuevo episodio a su ya antigua campaña de difamación contra el proyecto de La Casa Invisible, espacio que acogió algunas reuniones, pero cuya asamblea de gestión nada tiene que ver con este proceso.

Cuando ofrecimos a La Invisible la posibilidad de un comunicado conjunto, declinó la invitación, en base a un acuerdo interno de hace años, de no responder a dicho medio bajo la premisa de “Don`t Feed the Troll”.

4. Ante la absoluta falta de explicaciones de Alberto R. Aguiar, un grupo de componentes de nuestro grupo al encontrárnoslo en la calle, fuimos a preguntarle sus motivos, con actitud dialogante en todo momento. Accedimos a que grabara la conversación, de unos cincuenta minutos aproximadamente; grabación de la que el medio en cuestión ha publicado fragmentos que en total suman menos de dos minutos, donde la gran mayoría de las frases evidentemente están sacadas de contexto.

Se le recriminó que no era información relevante la identidad de personas que habían participado. Que había faltado a los más básicos principios de ética periodística desvelando las fuentes, así como traicionando nuestra confianza y su compromiso. Le señalamos que si se debía a la información, como justificaba, debía publicar TODA la información y contar en un nuevo articulo en el mismo medio, que él también había participado en el proceso y que posteriormente había desvelado públicamente la información.

5. Tras ello, Alberto R. Aguiar y El Observador aprovechan el incidente para atacar nuevamente a La Casa Invisible presentando el hecho como un “ataque fascista” de miembros de este espacio contra la libertad de expresión e iniciar una nueva campaña de hostigamiento publico a dicho proyecto. Nos remitimos a la propia denuncia presentada por Alberto R. Aguiar, en la que se puede apreciar que lo publicado (agresiones) no se corresponde con lo denunciado (escrache), en un nuevo episodio de manipulación mediática de El Observador.

Esta es nuestra versión de los hechos, no pedimos que se nos crea, pedimos que se contrasten las distintas versiones y que cada cual con su inteligencia y criterios de ética política y periodística saque sus propias conclusiones.

Este va a ser nuestro primero y último posicionamiento público sobre el asunto, nos negamos a alimentar el periodismo basura y amarillo. Hemos querido hacer este comunicado por cuidado y responsabilidad, en especial hacia los distintos Movimientos Sociales, para que no se vuelva a confiar en la persona de Alberto R. Aguiar, ni como periodistas, ni mucho menos como compañero.

Seguimos a lo nuestro… construyendo Derechos, Dignidad y Común, en las calles y en la redes.

Grupo Promotor de la Colmena.

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